Semana Santa en Zamora: Religiosidad, Tradición Y Románico

Artículo publicado por Javier Terrón, un joven ingeniero zamorano.

Javier es de Zamora y tiene un gran amor y pasión por su tierra y con este artículo ha querido contribuir a difundir la gran Semana Santa que tienen los Zamoranos.

Semana Santa en Zamora

El orgullo de todo zamorano, ese que le hace privarse de todo en pro de una dedicación vehemente a unos días de festividad contraída y recatada. La Semana Santa en Zamora, esa que todos los zamoranos consideramos la mejor y que la auspiciamos con un activismo apasionado que nos hace vincularnos a ella de una forma u otra, más o menos directa, pero, en cualquier caso, siempre con la devoción, recogimiento y austeridad que nos da propiedad y que trasladamos a nuestra celebración.

Serían muchas más cosas las que habría que poner en valor de las que yo citaré en este artículo, pero creo que las que muestro plasman la esencia de lo que significa para todo zamorano su Semana Santa y, en consecuencia, lo que será capaz de exponer a todo visitante, primerizo o recurrente, que haya decidido tomar parte en esta festividad. Todo se sintetiza en la sinergia perfecta entre una tradición centenaria de origen religioso, aunque de llamamiento también laico, y la plasticidad manifiesta que le otorga el románico de Zamora, ese que quizá sea el más representativo de la península y que casi todo se encuentra confinado en su recinto amurallado: Zamora, la bien cercada…”.

Bien de Interés Cultural

El atractivo de estas fechas se hace palmario con la reciente concesión del B.I.C. (Bien de Interés Cultural), un distintivo de mayor prestigio que el denostado “De Interés Turístico Internacional” y que sitúa a la Semana Santa en Zamora en la antesala de la declaración de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Son hitos, el primero conseguido y el segundo anhelado, que se han materializado, en culmen o en proceso, gracias a la absoluta dedicación de una ciudad con su conmemoración. Y cuando un zamorano como yo, jactancioso de serlo, cito a mi tierra en ese bendito exilio que sufro en Bolivia, siempre lo hago estableciendo un paralelismo entre el Carnaval de Oruro y la Semana Santa en Zamora: son ambas celebraciones de mucho recorrido histórico, de una vinculación máxima de sus gentes, ciertamente denigradas mediáticamente y ambas son, o están camino de ser,Patrimonio de la Humanidad; esto me sirve para explicar en Bolivia la envergadura festiva de estos días en mi tierra y que espero que sirva, ahora, para poner en valor la importancia internacional de ese carnaval boliviano.

Jueves de Pasión

Todo comienza un jueves, anónimo para muchos, explosión de júbilo para los más duchos: EL JUEVES DE PASIÓN. Es el pistoletazo de salida para los más entendidos, aunque con la consideración de inicio oficioso por los menos atados a la celebración; ni siquiera es referencia turística, poseyendo un marcado acento local circunscrito a la celebración de la Palabra en la Iglesia Parroquial de San Frontis, de fragancia rural, y el Traslado Procesional del Nazareno hasta la Catedral zamorana. In itinere nos quedan estampas como la del paso por el Puente de Piedra, del siglo XIII y uno de los iconos de la urbe.Hasta hace relativamente poco era el único punto de cruce del río Duero y un lugar clave dentro de la famosa Vía de la Plata: historia de ancestros, de mercadería, de trashumancia…, y un presente unido a la ruta jacobea de la plata, pero siempre al compás de la sinfonía celestial del irreverente Duero a su paso por Zamora.

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(foto: flickr Antramir)

Viernes de Dolores

Un jueves, el citado, sirve de toma de contacto, pero es un viernes el que presenta ese frenesí procesional en que se sume la ciudad: EL VIERNES DE DOLORES, con el que se inician las procesiones en sí mismas bajo el amparo, en esta ocasión, de la Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo del Espíritu Santo, fundada en 1975 e identificada por su pintoresco conjunto de túnica blanca con capuchón del mismo color, sandalia negra franciscana y farol en mano; si a esto se une el orden militar en las filas de los cofrades, la penumbra en la que se sume el recorrido sólo roto por la tenue luz de los faroles, la ambientación que dan las callejuelas estrechas, propias del asentamiento urbanístico pretérito del casco antiguo de Zamora, y el ineludible románico, se consigue una de las procesiones de mayor plasticidad; sin duda, una de mis preferidas, por su minimalismo, austeridad, estética y por su alejamiento de los días más afamados y bulliciosos.

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(foto: Antramir)

Sábado de Pasión

Es este viernes el que marca esa exacerbación festivo-religiosa en la que todos los acontecimientos se suceden sin solución de continuidad; y así entramos en el SÁBADO DE PASIÓN donde con el sustento de Hermandad Penitencial de Nuestro Señor Jesús, Luz y Vida, la hermandad más joven de las que conforman nuestra Semana Santa (fue creada en 1988) y caracterizada por su hábito blanco cisterciense y su singular vara en mano culminada con una farol, se saca en procesión a su imagen, el “Jesús de Luz y Vida”. Nuevamente un itinerario de beldad lóbrega sólo quebrantada por la grácil luminosidad creada por los faroles de los cofrades y con el paso por insignias románicas como la iglesia de San Ildefonso, del siglo XII y erigida sobre un antiguo templo visigodo. Aunque posteriores refacciones la han alejado un poco de la virtud románica, sigue manteniendo una estética envidiable que da un lustre especial al paso de esta procesión y a otras muchas que tienen ruta obligada por el regazo de esta iglesia.

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(foto: Hector Blanco)

Domingo de Ramos

Y después de la oscuridad característica de las anteriores procesiones llega el DOMINGO DE RAMOS, para muchos el verdadero inicio, al menos el más masificado. El colorido diurno y las palmas invaden la ciudad en una procesión que es la de los niños, por su protagonismo activo en las filas de cofrades. Tan sólo 150 hermanos, pocos en relación a los 1000 de las anteriores, pero acompañados por un número incuantificable de críos, orquestados por la Real Cofradía de Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén, creada en 1948, y cobijando en su itinerario a “La Borriquita”.

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(foto: Antramir)

Lunes y Martes Santo

Una ciudad de poco más de 60.000 habitantes se prepara para recibir a otros 150.000 visitantes, los que su infraestructura permite ya que serían más si esa lo permitiera. Hasta ahora hemos vivido la antesala de los días de mayor aglomeración de foráneos, y es entre el Lunes Santo y el Miércoles Santo cuando se produce la transición entre la celebración de nimbo local y la conmemoración cosmopolita. Alejados de las grandes concentraciones de gentes, las manifestadas en las cifras anteriores, pero ya con una población momentánea del doble de la habitual, se ejecutan los itinerarios procesionales de estos tres días, sin duda mis favoritos, por la hermosura austera de la imaginería, acompasada por la siempre nocturnidad, y su característica oscuridad, y por la omnipresente arquitectura románica. Preámbulo que sirve para presentar al LUNES SANTO con su “Jesús en su Tercera Caída” y su “Cristo de la Buena Muerte”. Primero saldrá la una, a continuación la otra, y bajo el amparo de las respectivas hermandades, ya con una antigüedad seña de identidad de las cofradías zamoranas; la fundación de la Hermandad de Jesús en su Tercera Caída data de 1942. El culmen de este día se produce en la procesión de madrugada, cuando su “Cristo de la Buena Muerte” (imagen de Juan Ruiz de Zumeta, 1585) llega a la plaza de Santa Lucía y se canta el “Oh Jerusalem, Oh Jerusalem”; no desmerecerá la espera hasta tan tarde porque es un cántico que pone la piel de gallina…

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(foto: Antramir)

Con la misma estructura que el Lunes Santo discurre el MARTES SANTO: son dos hermandades las que “procesionan”, la primera al inicio de la noche y la que sigue ya pasada las doce de la madrugada. Sobre las 20 horas inicia su recorrido la Cofradía de Jesús del Vía Crucis, fundada en 1941 y gestada en plena guerra civil española, que transita por las callejuelas del casco antiguo de Zamora, después de su partida desde la catedral de la ciudad, bajo el decoroso atavío de una túnica blanca, de las de fajín y caperuz, y el inexcusable farol que hilvana con luces la gran longitud de recorrido abarcada por sus 1.800 cofrades. Hasta que lo prohibieron por cuestiones estructurales, el lugar óptimo para ver su paso era sobre el mismo Puente de Piedra; en la actualidad hay que escoger entre las múltiples opciones restantes porque ésta no se permite. La media noche de este día santo la ameniza la Hermandad Penitencial de las Siete Palabras, una cofradía que fundaron estudiantes y que en su día (empezaron a “procesionar” en 1968) supuso un rejuvenecimiento de la celebración. La esencia destilada por esta jornada es la misma que la del día anterior. En paralelo a la festividad propiamente religiosa, Zamora se viste con un manto de jolgorio patrocinado por la oferta de bares nocturnos y la revitalizada imagen de ellos, fruto de la presencia de turistas. Resalto la calle de los Herreros, callejón histórico de escasos doscientos metros y antiguo refugio del gremio que le dio nombre. Aquí se concentran la mayoría de bares donde disfrutar y compartir con amigos después de las procesiones, iniciándose en la Plaza Mayor junto al Ayuntamiento Viejo de la capital; como anécdota comentar que este día, el del Viacrucis, la gente joven suele recorrer múltiples bares de la calle en cuestión, en visitas relámpago en las que se beben cortos de cerveza mientras se comparte charla con amigos: se le conoce vulgarmente como el “viacrucis por los Herreros”… 

(foto: Tamorlan)

Miércoles Santo

Llegó el MIÉRCOLES SANTO, para muchos de nosotros el mejor de todos o, al menos, al que más cariño tenemos. Y es que se suceden dos procesiones de una categoría sublime bajo la misma estructura temporal que las de anteriores días. Primeramente, y abriendo la noche, la “Procesión de Silencio” (Real Hermandad del Santísimo Cristo de las Injurias, fundada en 1925) como se la conoce popularmente; todo comienza con el acto del Juramento del Silencio, precedido por una ofrenda de la alcaldesa y aceptado por el Obispo. Todo con una concentración estéticamente excelsa de los 2.500 hermanos cofrades en la plaza de una Catedral que pone el clímax a una estampa de ensueño. Y después de sonar un violonchelo cuando el Cristo se detiene en la Plaza de la Catedral, los cofrades rompen su amontonamiento y forman en filas para “procesionar” en absoluto silencio por las calles de Zamora con la imagen del Cristo de las Injurias, considerada la mejor talla renacentista de la imaginería española de esa época.

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(fotos: Flickr Jesús Salador)

Después del sublime momento del Juramento, el Miércoles Santo nos ofrece una reliquia, no por su antigüedad (se fundó en 1956) sino por ser la máxima expresión de la austeridad, humildad y recogimiento, así como del carácter rural de nuestra pequeña urbe. Este concepto se expone con la popularmente conocida Procesión de la Capas Pardas (Hermandad de Penitencia del Stmo. Cristo del Amparo), nombre que recibe por la capa alistana de pastoreo que visten sus 150 cofrades y que trasladan al Cristo del Amparo hasta la Iglesia de Olivares, donde se entona el Miserere en castellano común de la tierra de Aliste (comarca de Zamora). Destacaría dos puntos, que se pueden disfrutar ambos por su cercanía: empezando por el último, el acto con el que culmina la procesión, el referenciado canto del Miserere (realmente estremece) y el otro, siempre con la suerte del caso, es poder apreciar su paso en la esquina de la Cuesta de Pizarro y escuchar al quinteto de viento interpretando melodías funerarias. Realmente inolvidable…

He querido mostrar la Semana Santa de Zamora menos conocida, esa que llega hasta el Miércoles Santo, esa que plasma el macramé de Zamora y sus gentes. El resto es más similar, con todos los matices exigibles, a otras muchas de España. Por eso el resto del artículo quiero que sea más “guioniozado”, resaltando datos curiosos y de interés…

Jueves Santo

De esta forma llegamos al JUEVES SANTO; la ciudad ya supera las 200.000 almas, un verdadero hervidero de gente que se aglutina en puntos estratégicos para ver desde una posición privilegiada las tres procesiones del día. De mañana, la Cofradía Virgen de la Esperanza expone a sus 2000 damas y 637 hermanos en su apoyo a la imagen titular, “Virgen de la Esperanza”. La tarde se engalana para el paso de Cofradía de la Santa Vera Cruz, Disciplina y Penitencia, la más antigua de España y cuya creación data del siglo XIV. 2.500 cofrades ataviados con túnicas y caperuz de terciopelo morado apoyando a los once pasos que muestran todos los episodios de la Pasión de Cristo. Y una noche que quizá brinde el momento más impresionante de todos estos días de conmemoración: una impresionante talla de un discípulo de Gregorio Hernández,”El Cristo Yacente“, rodea la Plaza de Viriato junto a los cofrades, esta vez con túnica y caperuz blancos, y que culmina con el portentoso canto del Miserere en latín; lo considero el instante álgido de la Semana Santa de Zamora, aunque en conjunto valore más las procesiones que van del Lunes al Miércoles Santo.

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(foto: Antramir)

Viernes Santo

El arranque del VIERNES SANTO para muchos es la continuación del Jueves Santo; son muchos cofrades, visitantes y zamoranos desvinculados de los actos los que después de disfrutar de la noche zamorana, participan o visualizan la primera de las procesiones de este día, a las 5 de la mañana, donde la Cofradía de Jesús Nazareno (fundada en 1651) saca a sus 9.000 cofrades (es la más numerosa de todas). La fantasía de este itinerario se sintetiza en varios conceptos: el Merlú, después de la procesión del Yacente, provisto de corneta y tambor avisa a los cofrades por los distintos barrios; entretanto el “Cinco de Copas”, el paso más famoso de esta procesión, llamado así por la disposición de sus tallas, espera en la hermosísima Iglesia de San Juan (en la Plaza Mayor) a que lleguen las 5; uno de los momentos más representativos de esta procesión es la salida del “Cinco de Copas” por uno de los pórticos de este templo al ritmo de la más conocida marcha fúnebre de la Semana Santa zamorana, la marcha Thalberg, que muchos consideramos el himno de Zamora…

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(foto: Jose Antonio Gil Martínez)

Este viernes se completa con dos procesiones, la de Santo Entierro y la de las Angustias, bajo el auspicio de dos de las cofradías más antiguas de la península: la Real Cofradía del Santo Entierro (1593) y la Cofradía de Nuestra Madre de las Angustias (1585); la primera “procesionará” por la tarde y la siguiente en la noche, para culminar los días de mayor efervescencia festiva, esos que comenzaron con la noche del Miércoles Santo…

Sábado Santo y Domingo de Resurrección

Sin tanto empaque discurrirán el Sábado Santo y el Domingo de Resurrección. La noche de este sábado la acapararán las Damas de la Virgen de la Soledad (1948), que hacen desfilar a su virgen para, después de una noche festiva en la que Zamora se despide hasta otro año de las fechas que la ponen en el escaparate mundial, culminar con la exposición dominical matutina de Cofradía de la Santísima Resurrección, fundada en 1500 aproximadamente.

Y concluidos estos días hechizantes, jornadas depresivas…; y como en los San Fermines, comienza la cuenta atrás para la conmemoración de la Pasión de Cristo venidera…

Quiero finalizar este artículo de colaboración dando las gracias a Alfonso Bermejo por la oportunidad de mostrar en Tradiciones y Fiestas el orgullo que todo zamorano, como yo, siente por esta festividad. Además recuerdo que en nuestro intercambio de correos me habló del parecido de la Semana Santa de Corella, su pueblo, con la de Zamora.

Una última recomendación: después de Palencia, Zamora posee la mayor cantidad de arquitectura románica del país y uno de los recintos amurallados más importantes de España. Son estas causas justificativas suficientes para disfrutar de una ciudad tranquila y acogedora en cualquier época del año, aunque no sean estos días; si ésta es la decisión, al margen de lo citado, siempre recomiendo la visita al Museo de la Semana Santa de Zamora, donde se podrán contemplar muchos de los pasos que en estos días son protagonistas e impregnarse de toda la fragancia semana santera zamorana. Después de esto, te aseguro que visitarás algún día la Semana Santa en Zamora y a lo que espero haber ayudado yo un poco con este artículo…

La foto que ilustra la cabecera  se ha publicado bajo licencia Creative Commons en el Flickr de Antramir«

Soy autor y fundador de este blog, actividad que realizo con pasión y dedicación ya que cuando algo te gusta y apasiona no importan las horas que le dediques a ello. Me gusta observar y conocer con la curiosidad de un niño: el origen de una tradición, la pasión de unas fiestas, las particularidades de una costumbre, el simbolismo de un rito.

4 comentarios

  • Gustavo Responder

    Paisano, gracias por llevar tu tierra en tu boca y pluma. Aún en la distancia espero te llegue un cálido abrazo, pues a cuantos estáis fuera de Zamora, os esperaremos siempre de vuelta. Todos hacemos Zamora.
    Un gran saludo con el corazón y desde el corazón del Antiguo Reino de León, Z A M O R A.

    • Alfonso Bermejo Responder

      Hola Gustavo,
      Bienvenido a Tradiciones y Fiestas.
      Muchas gracias por las palabras que le dedica al autor del articulo, seguro que Javier esta muy contento con su saludo.
      Saludos,
      Alfonso

  • Sally Responder

    Muchas gracias por tu relato, esta Semana Santa estaré en Zamora y he conocido mucho a través de ti. Gracias y Feliz Pascua!!

    • Alfonso Bermejo Responder

      Hola Sally,
      Bienvenida a Tradiciones y Fiestas.
      Muchas gracias por tus palabras.
      Feliz Pascua para ti tambien.
      Saludos,
      Alfonso

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